Como especialistas en hacer calendarios en Carabanchel (Madrid) queremos dedicar este post a hablar del origen de estos elementos imprescindibles en nuestro día a día ya desde hace siglos.


Las antiguas civilizaciones ya empleaban el calendario lunar para calcular el paso del tiempo. La órbita de la Luna era la que marcaba la transición entre un mes y otro. Cuando esta regresaba a su fase inicial se entendía que había terminado un periodo temporal concreto. Doce meses lunares conformaban un año completo. En Gráficas Kalendex te recordamos que fue después cuando se empezó diferenciar entre las distintas estaciones, con los calendarios lunisolares. En el Antiguo Egipto los astrónomos ya sabían que el año tenía 365 días.  


Sin embargo, en la  posterior etapa del Imperio Romano el calendario tenía 304 días repartidos en 10 meses. Lo que hacían era añadir un undécimo mes cada determinado número de años para compensar este desajuste temporal. En el año 46 a.C., Julio César ordenó la modificación del calendario romano para ajustarlo al curso del Sol. Nació entonces el calendario juliano, con 365 días y 12 meses. En lugar de intercalar un mes cada cierto tiempo, se optó por sumar un día cada cuatro años. Es lo que conocemos como año bisiesto. Julio César también alteró el orden de los meses y Enero pasó a ser el primero en vez de Marzo como había sido hasta entonces dando lugar al calendario tal y como lo conocemos a día de hoy. Como expertos en hacer calendarios en Carabanchel (Madrid) conocemos bien esta parte de la Historia que hemos querido compartir contigo.